El proyecto se centra en la actuación sobre el viaducto del tren y sus alrededores, siendo el principal objetivo el reaprovechamiento de la estructura a partir de un cambio de uso ligado a una cierta transformación morfológica. El viaducto se transforma en un nuevo eje urbano peatonal, que conecta los espacios libres a su alrededor y que se integra completamente con la ciudad generando una “resonancia” en todo su recorrido. Implica una nueva manera de vivir la ciudad a dos niveles:

  • A nivel de la calle, limitando el tráfico rodado se generan nuevas posibilidades haciendo que la estructura de hormigón “pierda peso” y quede olvidada la antigua imagen de espacio residual.
  • A nivel del viaducto, desde sus 6.5 metros de altura, se permite una nueva experiencia visual de Girona apareciendo además de paseos lineares, espacios de encuentro diferentes.
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